noviembre 27, 2021

Tips para iniciarte en el mundo de la hostelería

No es fácil comenzar de cero en el mundo de la hostelería, sobre todo si no ha sido el negocio de tu familia y es la primera vez que vas a trabajar en este terreno. Por eso, es bueno dejarse aconsejar por los que tienen experiencia en este campo y te pueden hablar conforme a sus experiencias. 

Te damos algunos tips, todos recogidos de profesionales del sector, que te ayudarán a iniciarte en el mundo de la hostelería y, además, hacerlo con éxito no solo a nivel de negocio, sino también en el terreno personal.

  • Escoge el tipo de negocio con el que te sentirás a gusto

Un error frecuente es elegir un tipo de negocio porque se crea que va a dar dinero, pero con el que la persona no se va a sentir a gusto. Si eres alguien a quién no le gusta el ambiente de la noche, montar un pub no va a ser nunca una buena idea porque vas a pasar muchas horas en un local en el que no vas a estar bien.

A veces vale la pena arriesgarse con otro tipo de establecimiento en el que tal vez hay más competencia, pero con el que estarás más a gusto. Al final, esto se transmite a los clientes y también repercute en cómo te vas a sentir respecto a tu negocio. Busca la mejor zona posible para tu tipo de local y lucha por sacarlo adelante.

  • Resuelve cómo vas a conciliar tu vida personal antes de abrir las puertas

La hostelería no es un trabajo fácil para conciliar con la familia. Los horarios son muy amplios y los días en los que la mayoría libran son los que, por lo general, hay más trabajo. Por eso hay que tener todo bien atado antes de abrir el negocio, especialmente si se tienen hijos o persona al cargo. Tener un plan bien trazado e incluso un plan B para emergencias te ayudará a trabajar más cómodamente sin tener que preocuparte por lo que esté sucediendo fuera.

No olvides que, aunque sea tu propio negocio, lo ideal es que tengas un turno razonable y con unos horarios fijos independientemente de que puedas pasarte con frecuencia a comprobar que todo está bien y que las cosas se hacen de la manera que te gusta. 

  • Piensa en formas de obtener ingresos extras

Las ventas en el local son el principal modo de ingreso de un local de hostelería pero también hay otros factores que pueden dar ingresos extras. Por ejemplo, si tu local se dedica a las comidas prueba a despachar también platos para llevar, así podrás aumentar tus ventas en el caso de que sean algo flojas. Si tienes una cafetería, ofrece desayunos y meriendas variados. Si hay centros de estudio cerca, aprovecha para vender bocadillos a los estudiantes en sus descansos. Se trata, en definitiva, de buscar la oportunidad donde surja.

Si vas a montar un bar o una cafetería piensa en las máquinas tragaperras, que pueden ayudarte a ganar un dinero extra sin ningún esfuerzo y sin tener que contratar a personal para cubrir el servicio. Por este motivo, las tragaperras son una de las fuentes de ingresos más interesantes para cualquier local.

  • Si no tienes formación, no dudes en conseguirla

Es demasiado común pensar que para trabajar en hostelería no hace falta formación, pero no es así. Lo cierto es que hace falta y que es necesario para poder hacer bien el trabajo, sobre todo si es la primera vez que se va a trabajar en este ramo. Por eso, no dudes en apuntarte a algún curso y aprender para poder llevar a cabo tu trabajo de una forma mucho más eficiente. 

Pide a la gente que trabaje para ti experiencia y profesionalidad y recuerda que a veces es mejor pagar un poco más de nóminas y tener a empleados de calidad que levanten el negocio y que sepan moverse en un trabajo que no es tan sencillo como a muchos les parece.

  • La contabilidad, siempre realista

No hay nada peor para cualquier negocio que las cuentas de la lechera. Esa mujer que iba pensando en qué iba a gastar el dinero de leche que iba a vender antes siquiera de llegar a su destino y que por soñar descuidaba el presente hasta perder su fuente de ingresos es un buen ejemplo de cómo no actuar en un negocio.

Pero no solo no debes de gastar por adelantado lo que todavía no has ingresado, sino que cuando hagas previsiones siempre es mejor que tires por lo bajo en ingresos y por lo alto en gastos y te evitarás así disgustos de última hora. Recuerda que los números pueden cuadrar muy bien en el papel, pero tal vez surjan gastos no esperados, por lo que siempre hay que contar con un fondo de imprevistos.

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